Artículos Formativos para Padres 2016

Queridos padres: 

Con el fin de fortalecer el vínculo con las familias en la educación de nuestros niños, compartiremos con ustedes artículos formativos con temáticas que los ayudarán a trabajar las mismas actitudes y valores que los docentes trabajamos en el colegio.

A diario ejercitamos diversas habilidades sociales con los niños en diferentes instancias y situaciones vinculares entre pares y entre niños y adultos. Es así como vamos dejando huellas en nuestros pequeños con el ejemplo, la reflexión y la comprensión frente a diversas situaciones de convivencia.

Pero: ¿qué son las habilidades sociales?, ¿para qué sirven?, ¿cómo se estimulan?

En esta primera entrega estaremos brindando algunos conceptos acerca de este tema y esperemos que estos artículos que compartiremos con ustedes sean un apoyo y soporte más en la educación de nuestros niños. 

Habilidades sociales. Educar para las relaciones sociales.

Las habilidades sociales son un conjunto de capacidades que permiten el desarrollo de un  repertorio de acciones y conductas que hacen que las personas se desenvuelvan eficazmente en lo social.  Estas habilidades son algo complejo ya que están formadas por un amplio abanico de ideas, sentimientos, y valores que son fruto del aprendizaje y de la experiencia. Todo esto va a provocar una gran influencia en las conductas y actitudes que tenga la persona en su relación e interacción con los demás.

Es fundamental prestar especial atención al desarrollo de las habilidades sociales, ya que en primer lugar son imprescindibles para la adaptación de los niños al entorno en el que se desarrollan sus vidas, y posteriormente estas habilidades les van a proporcionar las herramientas para desenvolverse como adultos en la esfera social, siendo la base clave para convivir de manera sana tanto emocional como laboralmente.

¿SE APRENDEN LAS HABILIDADES SOCIALES O SE NACE CON ELLAS?

Se adquieren a través del aprendizaje. No son innatas, los niños desde el nacimiento aprenden a relacionarse con los demás. Se sienten de determinada manera, tienen determinadas ideas y actúan en función de estas.

Incluyen conductas verbales y no verbales. Es tan importante lo que se dice como otros aspectos que no se dicen.

Están determinadas por el reforzamiento social (positivo o negativo). Determinadas conductas se repiten si tienen un refuerzo interpretado como positivo (acorde con sus ideas y sentimientos) o negativo (en desacuerdo).

Están interrelacionadas conla autoestima. Los resultados de las relaciones sociales influyen enla autoestima y estos a su vez son cruciales para las diferentes conductas en el medio social.

Son necesarias para el desarrollo integral de las personas.

¿CUÁLES SON LAS HABILIDADES SOCIALES BÁSICAS?

Apego: capacidad de establecer lazos afectivos con otras personas.

Empatía: capacidad de ponerse en el lugar del otro y entenderle.

Asertividad: capacidad de defender los propios derechos y opiniones sin dañar a los demás.

Cooperación: capacidad de colaborar con los demás para lograr un objetivo común.

Comunicación: capacidad de expresar y escuchar. Sentimientos, emociones, ideas, etc.

Autocontrol: capacidad de interpretar las creencias y sentimientos propios y controlar los impulsos.

Comprensión de situaciones: capacidad para entender las situaciones sociales y no tomarlas como algo personal, o culparse de determinadas cosas.

Resolución de conflictos: capacidad para interpretar un conflicto y sacar alternativas de solución al mismo.

¿CÓMO SE ADQUIEREN LAS HABILIDADES SOCIALES?

Las competencias sociales se aprenden y desarrollan a lo largo del proceso de socialización, como resultado de la interacción con otras personas. Este desarrollo se produce fundamentalmente en la infancia, los primeros años de vida son fundamentales para el aprendizaje de estas habilidades.

Se aprenden y desarrollan a través de los siguientes procesos:

Experiencia directa. Los niños están rodeados de personas y desde una edad muy temprana comienzan a ensayar las conductas sociales. Se producen determinadas experiencias que los pequeños van interpretando e incorporan esas interpretaciones a su forma de pensar y actuar.

Imitación. Los pequeños aprenden por lo que ven de las personas que son importantes para ellos. Imitarán aquellas conductas sociales que observan en los adultos más cercanos, pero no solo las conductas, también aprenderán de estos la manera de interpretar las situaciones y hasta de sentir en determinados momentos.

PROBLEMAS PROVOCADOS POR FALTA O ESCASO DESARROLLO DE HABILIDADES SOCIALES.

Problemas de autoestima. Los niños con pocas habilidades sociales, tendrán problemas para desenvolverse en su entorno social. Esto les llevará a pensar que es por ellos y su autoestima bajará. La imagen de sí mismos será negativa. Esto hace a su vez, que sus habilidades sociales sean escasas, la influencia es mutua.

Dificultad para expresar deseos y opiniones. Las personas que no tengan unas buenas capacidades sociales, tendrán dificultades para saber y poder expresar lo que desean y lo que opinan.

Dificultades para relacionarse con los demás. La falta de habilidades sociales, puede llevar a una timidez excesiva y dificultad para hacer amigos y relacionarse.

Problemas escolares. Puede producirse también este tipo de problemas, debido a la inadaptación social, llegando incluso a provocar fracaso escolar.

Malestar emocional. Las personas necesitamos de los demás, la compañía y la estima de las demás personas son fundamentales para nuestro día a día y para nuestro equilibrio emocional.

PAUTAS PARA EL DESARROLLO DE LAS HABILIDADES SOCIALES.

Las habilidades para afrontar con éxito de forma sana las relaciones con los demás, se desarrollan progresivamente a lo largo de la infancia y la adolescencia. En este periodo se producen las estrategias que van a ser las bases de las futuras relaciones de adultos, ya sean de amistad, de pareja, laborales, etc.

Por ello debemos prestar especial atención al desarrollo de estas capacidades.

Debemos cuidar la autoestima de los pequeños. Tenemos que ayudarlos a formar una imagen positiva de sí mismos. Tendrán la fuerza para desenvolverse socialmente y no culparse de aquellas situaciones que no son positivas para ellos. Para ello critica la acción y no a la persona; proponles metas pero que sean adecuadas; utiliza los elogios pero que sean realistas.

Transmite valores a los niños y niñas. Deben aprender a valorarse a sí mismos y a los demás. Enséñales a respetar, tolerar y escuchar.

Sirve de ejemplo para ellos. En tus relaciones con ellos y con los demás, actúa de forma coherente y transmitiendo lo que quieres que hagan ellos.

Habla con ellos y trabaja las creencias e ideas que tienen. Ante determinadas situaciones sociales que te ocurran a ti y/o a ellos explícales la situación, ayúdales a entender. Si por ejemplo alguien nos contesta mal, debemos explicar a los niños que esa contestación probablemente no tenga que ver con nosotros, simplemente las personas tienen sus vidas y probablemente estén enfadados por algo. No debemos por tanto tomarlo como algo personal, pero tampoco debemos dejar que nos hablen mal. Enséñales entonces con tu ejemplo a responder a estas situaciones de forma asertiva.

Fomenta la capacidad de escuchar y entender a los demás. Para ello escúchales tú a ellos y enséñales a escuchar a los demás. Que entiendan que podemos aprender muchas cosas si escuchamos lo que los demás nos dicen.

Refuerza socialmente aquellas conductas adecuadas, como escuchar al otro o responder con educación, en esos casos interactuamos socialmente con los pequeños y refuerza negativamente las conductas inadecuadas, los gritos, la falta de escucha, etc. no interactúes con ellos en estos casos.

Anima a los pequeños a participar en diferentes grupos o hacer actividades con otras personas, sin que sea necesaria tu presencia. Es importante que los niños aprendan a desenvolverse solos, sin la protección de las figuras de los adultos.

Cuando los pequeños pasen por alguna situación social de rechazo o negativa de alguna manera, debes dejar que pasen por ellas, pero explícales la situación.

Esperamos que estos consejos sean útiles y prácticos en el desarrollo de las habilidades sociales.

En nuestra próxima entrega, estaremos reflexionando acerca de lo que significa la empatía.

Equipo Dreamdays College

Segunda entrega de los artículos formativos para padres del colegio

 

¿Qué es la empatía?

La empatía es, según  Goleman, autor de numerosos libros sobre el tema, la piedra angular de la inteligencia emocional. A través de la empatía, a los niños, los adolescentes y los adultos les es posible establecer sintonía con lo que sienten los demás, y así pueden comprender lo que les sucede a los otros desde la perspectiva emocional.

Uno de los elementos clave que forma la inteligencia emocional, es la empatía, la cual pertenece al dominio interpersonal.

Un niño empático no podría ser cruel con un amigo porque se conecta con las emociones que siente su compañero y, por lo tanto, posiblemente, será cuidadoso con lo que hace y dice, y así será aceptado por sus amigos.

La empatía está muy relacionada con la comunicación no verbal, hay una percepción, que en las personas empáticas es muy certera, de lo que expresan los gestos. Reciben el mensaje que entrega un ceño fruncido, una sonrisa triste y tantas señales que expresan lo que se está sintiendo. También influye en la posibilidad de ser empático captar el significado de la postura corporal, una inclinación de cabeza, los hombros agachados pueden dar cuenta del cansancio y la tristeza, aunque el mensaje verbal sea “a mí no me pasa nada”.

Para desarrollar una conducta empática, los niños deben haber vivido con los padres experiencias donde se genere una conexión emocional empática con ellos. La matriz emocional de la empatía se aprende en la familia y se desarrolla en forma muy temprana. Cuando el niño percibe que sus emociones son comprendidas por los adultos significativamente. Cuando los padres son capaces de “leer” y conectarse con las emociones de sus hijos, favorecen que los niños aprendan a conectarse con las emociones.

Cuando se empatiza, se comprende lo que le pasa al otro, no se le juzga. Cuando a un niño le va mal, sus padres empatizan y podrán decirle genuinamente: “Te debes sentir mal, o triste, o defraudado/a”. No sería empático de su parte responder a su sensación de fracaso diciéndole: “Cómo te ibas a sacar mejor nota con lo poco que estudiaste”. Un comentario así hará que el niño se sienta juzgado y no comprendido empáticamente.

Una de las formas más eficientes para enseñar a los niños a ser empáticos es desarrollar en ellos la capacidad de escuchar, y para ello deben haber tenido la experiencia de ser escuchados. Escuchar supone tener contacto visual con el otro; para lograrlo, es necesario detenerse y parar lo que se está haciendo para mirar o escuchar lo que el niño  quiere mostrar. No se trata de entender lo que dice, sino de prestar atención a cómo lo dice. Ser capaz de sentir lo que le pasa al niño y expresarle con un gesto o una frase corta que uno comprende lo que siente y lo que le pasa.

Un niño que es escuchado, aprenderá a escuchar y a mirar a los ojos. Es en los ojos donde más se refleja la capacidad de sentir con el otro, y ello le permitirá al niño descubrir algunos elementos que son claves para el desarrollo emocional y la empatía, como es el hecho que todas las personas y, por supuesto, sus amigos tienen múltiples emociones, y que una situación puede despertar diferentes sentimientos en las personas.

Con el tiempo aprenderá que la gente expresa sus sentimientos de manera muy diversa. Ir tomando conciencia de las emociones de los otros es un aprendizaje emocional de gran importancia para tener buenos amigos y para convertirse en una buena persona.

¡Hasta el próximo artículo!

Fuente: Lic. en Psicología y Magíster en Educación Neva Milicic (chilena).

 

Compartimos la tercera entrega de los artículos formativos para padres del colegio:

Educar en la tolerancia

Educar en la tolerancia y en la aceptación de la diversidad es uno de los valores que buscamos fomentar desde Dreamdays College. De forma explícita o implícita los adultos le van traspasando a sus hijos los valores que les parecen esenciales. Esta actitud que es necesaria y básicamente correcta, debe ir acompañada de un valor fundamental que es el respeto a las ideas de los otros. A pesar de lo globalizado que se encuentra el mundo, no basta que los padres no tengan actitudes despectivas o arrogantes frente a las diferencias, es necesario ir más lejos y cuidar el lenguaje que muchas veces puede ser discriminatorio con las diferencias. Por ejemplo, hay que tener cuidado con los chistes que se les cuentan a los niños, muchos de ellos son en general abiertamente discriminativos y constituyen estereotipos llenos de prejuicios. Estos se transmiten como una especie de contagio afectivo y son la máxima expresión de la intolerancia. Quien juzga a otro desde lo negativo se coloca en una situación de superioridad y coloca al otro en una posición de inferioridad. Cada día más se avanza hacia un mundo en que en lo cotidiano se convive con personas de diferentes orígenes y valores. Para lograr una convivencia pacífica y nutritiva, es necesario que los niños aprendan a valorar el aporte de las otras culturas.

Para que los niños establezcan buenas relaciones con sus semejantes es necesario que aprendan a ser tolerantes desde muy pequeños.

Cómo enseñar la tolerancia en los niños

La tolerancia juega un papel muy importante en las relaciones de los niños con sus iguales y con su familia. Es importante que ellos escuchen las ideas y opiniones de sus amiguitos, que acepten sus criterios aunque sean distintos a los suyos, y que consigan ponerse de acuerdo con sus compañeros durante un juego, en alguna actividad o en un aula. La tolerancia les ayuda a que tengan una buena integración en un grupo o equipo.

El niño no nace tolerante. Su conducta natural es que todo sea para sí, y que todos estén de acuerdo con él, por lo que es indispensable que el proceso de aprendizaje acerca de la tolerancia empiece desde bien temprano.

Pero ¿la tolerancia significa que se deben aceptar todas las conductas? Por supuesto que no. Las conductas que no respetan o que hieren a otros, como por ejemplo, ser malo o acosar a alguien, o las conductas que rompen las reglas sociales, no deben tolerarse. En la tolerancia se trata de aceptar a las personas tal como son, no las malas conductas. Tolerancia además significa tratar a los demás de la misma manera que a usted le gusta que lo traten.

Los padres que demuestran (o dan el ejemplo) de tolerancia en sus vidas cotidianas envían un poderoso mensaje. Como resultado, sus hijos también aprenden a valorar las diferencias.

¿Cómo pueden enseñar los padres a tolerar?

El ejemplo de los padres es la mejor herramienta que pueden utilizar para inculcar valores en la educación de los hijos. La tolerancia es un valor importante para el buen desarrollo de las relaciones sociales del niño. El niño puede aprender a ser tolerante:

- Cuando sus padres también lo sean.

- A través de cuentos e historias.

- A través de los juegos.

- En la convivencia con los demás niños.

- Aprendiendo a respetar las diferencias.

- Conociendo diferentes culturas.

- A través de los viajes en familia.

- Conociendo los beneficios de la conciliación, de la paz.

-Compartiendo, sin pelear.

- Aprendiendo a no burlarse de los demás.

 - Observe sus propias actitudes. Los padres que desean ayudar a sus hijos a valorar la diversidad quizá sean susceptibles a los estereotipos culturales que aprendieron y hacen un esfuerzo por corregirlos. Demuestre una actitud de respeto hacia otras personas.

- Recuerde que los niños están siempre atentos. Sea consciente de la manera en la que habla acerca de otras personas que son diferentes a usted. No haga bromas que perpetúen estereotipos. A pesar de que algunas de estas bromas quizá parezcan inofensivas, en realidad pueden ir en contra de la tolerancia y el respeto.

- Señale y hable acerca de los estereotipos injustos que se muestran en los medios.

- Responda a las preguntas de los niños acerca de las diferencias de manera honesta y respetuosa. Esto les enseña que es aceptable observar y analizar las diferencias, siempre que se haga con respeto.

- Reconozca y respete las diferencias de su propia familia. Demuestre aceptación de las capacidades, los intereses y los estilos diferentes de sus hijos. Valore la singularidad de cada miembro de su familia.

- Recuerde que tolerancia no significa tolerar las conductas inaceptables. Significa que todos merecen un trato respetuoso y que ellos también deben tratar a otros con respeto.

- Ayude a sus hijos a sentirse bien con ellos mismos. Los niños que se sienten mal consigo mismos generalmente tratan mal a los demás. Los niños con autoestima alta se valoran y se respetan, y suelen tratar a otras personas con respeto. Ayude a su hijo a sentirse aceptado, respetado y valorado.

Cuando los padres fomentan la tolerancia en sus hijos, hablan acerca de sus valores y dan un ejemplo de las conductas que desean ver en ellos por medio del trato amable con los demás, sus hijos seguramente seguirán sus pasos.

¡Hasta el próximo artículo!

Fuente: Lic. en Psicología y Magíster en Educación Neva Milicic (chilena).

Página web: kidshealth.org / guiainfantil.com

 

Compartimos la cuarta entrega de los artículos formativos para padres del colegio:

Desde Dreamdays College buscamos a través de estos artículos brindarles a las familias algunos consejos y aportes para el presente y también para el futuro de sus hijos, nuestros alumnos.

Si bien este artículo se refiere a los deberes domiciliarios y apunta fundamentalmente a los alumnos más grandes del colegio (desde Form1 hasta F3), nos pareció oportuno compartirlo también con los padres de los niveles de inicial (K1-K5) con el fin de que lentamente se puedan ir preparando para ayudar a sus hijos al momento de realizar los deberes en casa.

 Má, Pá… ¡tengo deberes!

Tema controversial, si los hay, el de los deberes o tareas domiciliarias. Padres, docentes y alumnos defensores y detractores en iguales cantidades. Empecemos entonces por delimitar cuáles son los beneficios detrás de su realización. Primero y principal, los deberes ayudan a los niños a repasar, practicar e integrar los conocimientos aprendidos en el aula. Dan lugar a los niños para investigar aquellas áreas del conocimiento que más los motivan y más a fondo de lo que el tiempo de aula les permite. Pero los beneficios de los deberes van más allá del colegio, ya que permiten inculcar en los niños hábitos y actitudes importantes para su vida diaria, como autonomía, independencia, responsabilidad, autodisciplina y manejo del tiempo. Para la institución educativa, son el medio que tiene la maestra para verificar y evaluar el aprendizaje de sus alumnos, en tanto dan cuenta de lo que han comprendido del contenido abordado en el aula. Por último, los deberes sirven para informar a los padres sobre la educación que están recibiendo sus hijos y conocer más la institución educativa a la cual asisten y los contenidos que van aprendiendo.

 Pese a que los beneficios son varios, es común que los niños (y a veces los padres) renieguen de dedicar tiempo libre a la realización de los deberes. La consecuencia directa en muchas ocasiones son peleas, enojos, tensión y momentos desagradables que perjudican a pequeños y mayores en la vida cotidiana. Por este motivo, es bueno tener en cuenta algunos de los tips que se detallan a continuación:

 Lugar de estudio. No tiene por qué ser el escritorio o la habitación. Lo importante es que sea siempre el mismo, que esté bien iluminado y ventilado y que allí el niño tenga acceso a todo lo necesario para realizar sus tareas. También, que sea un lugar que le permita concentrarse (Sin ruidos, tv, radio, etc).

La hora de los deberes. Del mismo modo que con el lugar, la hora de los deberes debe mantenerse una vez elegida. Esto colabora en la creación de hábitos de estudio y disciplina. Además de que permite evitar discusiones, ya que, cuando llega la hora, toca hacer los deberes. La sugerencia es que sea temprano, ya que cuanto más tarde se haga, estarán todos más cansados y tendrán menos ganas de encarar la tarea. Si en el transcurso el niño está estresado debido a la dificultad de los deberes, podemos brindar un pequeño recreo para despejar la mente y volver a intentarlo. Es importante respetar el tiempo establecido. Si el niño no terminó la tarea dentro del horario estipulado, es oportuno suspenderlo y retomarlo en la siguiente instancia o transmitírselo a la maestra. 

Dar el ejemplo.  Que los adultos del hogar cumplan con sus propios “deberes” a la vista del niño será una motivación porque es una excelente manera de demostrarles que lo que aprenden ahora les servirá para su vida en el futuro, además de demostrar responsabilidad.

Acompañar. Ofrecer nuestra presencia para que el niño sepa que puede contar con nuestra ayuda. Para esto, no siempre es necesario estar sentado a su lado, sino que simplemente sepa que cuenta con un orientador en caso de necesitarlo. Los padres podrán brindar ideas, instrumentos para ayudarlo a pensar, a cuestionar, a cuestionarse, pero no con las respuestas hechas. Muchos padres sienten la responsabilidad de que el deber quede perfecto, sin errores y “prolijito”. ¡Cuidado! De esta forma desconocemos el proceso de aprendizaje. Si aprender y practicar es tener que hacer todo perfecto, ¿quién se anima a asumir ese desafío? No perdamos de vista que muchas veces cuando no queda espacio para la duda o el error, la presión es tan grande que no permite pensar, bloquea.

¿Quién acompaña? Por lo antes dicho, el adulto que asuma el rol de acompañar en los deberes debe tener algunas aptitudes especiales. Primera y principal: mostrarse y transmitir calma y serenidad. Muchas veces, por la dificultad que los deberes exigen u otras circunstancias, los padres tienden a exasperarse, gritar, angustiarse, malhumorarse. Para evitarlo, debemos pensar antes cuál es el adulto más indicado para afrontar el rol. Algunas familias, por ejemplo, dividen el acompañamiento entre varios, dedicándose cada uno a ayudar en aquella área que es su fortaleza, por ejemplo: mamá ayuda en lenguaje y matemática, papá en ciencias.

En muchas ocasiones los mayores podrán aclarar las dudas, pero quizás algunas veces no puedan hacerlo. En este sentido, nunca es conveniente continuar la escolaridad en casa, mamá se pone nerviosa por tener que explicar algo que ella probablemente recuerda poco, y el niño, cansado de una larga jornada escolar no logra descifrar lo que le intentan hacer comprensible. Lo mejor en este caso es no realizar la tarea y comentarle a la maestra lo sucedido para que pueda retomarlo en clase.

Revisar. No solo supone una primera corrección, sino que  también incluye una demostración de interés por parte del adulto, lo que para el niño resulta fundamental por la motivación que representa. Es sumamente importante que la revisión comience siempre destacando lo positivo: las cosas que ha hecho bien, las mejoras que se detecten, etc. Esto será vivido por el niño como un reconocimiento por su trabajo y lo animará a seguir adelante. Después vendrá el momento de mencionar los errores cometidos, sin dramatismos ni exageraciones. No olvidemos que por más graves que sean, se pueden corregir y forman parte del proceso de aprendizaje.

Hablar de los deberes escolares con términos positivos. Si al hablar de los deberes con los niños (o frente a ellos) usamos expresiones que lo presentan como un castigo o un aburrimiento, seguro que los niños los van a vivir de esa manera. Debemos intentar hablar de las tareas con palabras positivas, que destaquen lo mucho que el niño aprenderá, lo útil que será en su futuro, lo interesante que es saber más, etc.

Para finalizar, disfrute. Los niños crecen y en poco tiempo no necesitarán de sus adultos referentes para guiar este proceso. Los deberes pueden transformarse en una buena instancia para encontrarse, comunicarse e intercambiar lo que se ha aprendido, para recordar, relatar anécdotas personales en relación con el aprendizaje y, sobre todo, para compartir momentos en familia.

Lic. Sabrina Etcheverry Cyzas

Psicopedagoga Dreamdays College.

 

Compartimos la quinta entrega de los artículos formativos para padres del colegio:

 

LÍMITES

Para acompañar el crecimiento de los niños, los adultos deben marcarles determinados límites dentro de los cuales puedan moverse con seguridad. Ellos necesitan aprender cómo funciona el mundo y la vida en sociedad para que su inserción sea más armónica y saludable.

Muchas áreas de su personalidad dependerán de cómo sean puestos esos límites en los primeros años de vida.

Los niños necesitan límites: saber lo que está permitido y lo que está prohibido, además de anticipar las consecuencias a las que se enfrentarán si transgreden esos límites. Las reglas claras y firmes permiten distinguir lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto y reflejan la preocupación y cariño de los padres hacia los hijos, pues les muestran la atención que ellos les dan a sus conductas.

La consistencia en las reglas es una condición necesaria para favorecer un clima de seguridad. Consistencia significa reaccionar de la misma forma ante los mismos hechos o conductas. Consistencia también significa que ambos padres estén de acuerdo frente a lo permitido y prohibido, frente a lo deseable e indeseable. El cambiar constantemente la forma de reaccionar frente a las mismas conductas crea confusión e inseguridad en los niños.

Si se pone con claridad y firmeza (sin retos ni gritos) pocas exigencias al niño, y se celebran y valoran sus logros y actitudes positivas (como obedecer, ayudar, comer solo, o prestar sus juguetes) él irá poniéndose poco a poco más obediente.

La falta de límites dificulta la interacción familiar y la adaptación al mundo social más amplio.

 Algunas condiciones generales para establecer una disciplina basada en el respeto:

-Aclare lo que es importante para usted y haga hincapié en ello; defina lo que carece de importancia e ignórelo. Si se imponen pocos límites y se mantienen, la aceptación por parte del niño será más rápida y permanente.

- Informe claramente cuál es el límite que quiere que sea aceptado y la conducta que espera del niño.

- Explique los motivos de sus decisiones. Decir la razón por la cual el niño debe aceptar un límite, le permite sentirse considerado como persona y no como un ser incapaz de comprender y aceptar.

 Técnicas para desarrollar conductas deseadas

 -Pactos: el efectuar un pacto para lograr un comportamiento deseable hará al niño sentirse responsable de su conducta. Ejemplo: “Yo prendo el televisor cuando comience tu programa favorito, tu lo apagas cuando termine”.

-La anticipación de las consecuencias: se puede lograr obediencia sin tener que gritar. Para ello es necesario que los adultos aprendan a anticiparse a las conductas de los niños. Comunicar al niño con anticipación lo que se espera de él, le dará el tiempo necesario para prepararse y luego obedecer.

 Técnicas para impedir comportamientos indeseables

- Comunicar lo que se siente: por ejemplo: “estoy triste por el desorden”. Muchas veces de la aclaración de la necesidad del adulto, surge espontáneamente la solución por parte del niño.

- Emplear las consecuencias lógicas: por ejemplo: “si no te vestís no podés salir”, “si llegás tarde a comer la comida se enfría”. El dejar que ocurran las consecuencias naturales de una acción indeseada, permite al niño captar la importancia de respetar ciertas reglas. Para ello es necesario que entienda las consecuencias directas de su acción sin agregar encima otro castigo.

- Dar ciertas órdenes: por ejemplo: no decir “¿podés dejar de hacerlo?” y decir “¡deja de hacerlo!”. No se puede ofrecer al niño una elección cuando se pretende que se cumpla una orden. Recuerde siempre que las órdenes pueden acompañarse de palabras tales como: “por favor”, “me gustaría que…”.

 Debemos evitar:

 -Las “etiquetas”, es decir, si por ejemplo a un niño se le cae un vaso, no por eso llamarlo “torpe”. Hay que recordar que lo que un niño HACEno es lo que ES.

-La puesta de límites no debe hacerse en un estado de “explosión emocional” sino en un ambiente tranquilo y con buen estado de ánimo, porque sino se transformaría en una descarga violenta de nuestras emociones perdiendo por completo los objetivos.

 Entre los 12 y los 18 meses:

Cada familia tiene que prepararse para la “explosión motriz” del niño estableciendo límites claros sobre lo que le permitirá o no. Ahora los objetos están más a su alcance y hay que asegurase de que no esté expuesto a situaciones de peligro. No se trata de castigarlo o decirle todo el tiempo “atención” ni tampoco de sacarle todos los obstáculos, ni dejarlo hacer lo que quiera, sino de mostrarle y enseñarle los peligros. Debe aprender a resolver por él mismo esas situaciones. Tratar de que los padres no vivan las caídas del niño con angustia e inquietud, pues se corre el riesgo de que sea un niño temeroso, que disminuya su interés por explorar.

 Alrededor de los 2 años:

Es frecuente que el niño se ponga porfiado, las crisis de rabia violenta sin razón aparente son comunes en estas edades. Es importante saber que detrás de esta actitud hay un afán sano y normal de ser independiente; él no quiere molestar al adulto, sino demostrar que es capaz de tomar decisiones por sí mismo. Son “males necesarios” para el desarrollo emocional del niño, que enesos momentos necesita que el adulto lo acompañe, abrace, manifestándole su cariño. El niño se asusta tanto si lo dejan sólo con sus rabietas, como si sus padres se enojan o se angustian frente a ellas. Es necesario poner límites firmes, pero no violentos. Cuando rompe sus juguetes o cosas de los adultos, más importante que castigarlo es ayudarlo a repararlo.

Frente a la oposición y a las actitudes negativas del niño, no da buenos resultados el establecer una lucha con él, sino que resulta mejor plantear las cosas de otra manera. Por ejemplo: en lugar de preguntarle “¿qué quieres?”, déle a elegir entre dos posibilidades.

Sugerencias:

 -Poner pocas reglas haciendo saber que deben ser respetadas siempre (aunque llore, grite o pataleé).

- Cuando se ponen las reglas y límites tomar en cuenta la edad que tiene. Es importante que no se le exija más de lo que puede hacer.

- No premiar al niño cuando desobedezca dejándolo hacer lo que él quiera, haciéndole prometer que la próxima vez será obediente. No pedirle promesas, pero ser firme en lo que se le diga y mantenerlo aunque cueste.

- Felicitar al niño cuando sea obediente.

-Tener en cuenta que no se puede exigir obediencia total a un niño, cualquiera sea su edad. Los niños tienen sus propias ideas y no se puede pretender ni desear un sometimiento total a los adultos.

-Preguntar, conocer la razón por la cual el niño hace algo que molesta al adulto antes de actuar, puede ayudar a solucionar la “mala conducta”.

-Evite la crítica. El destacar lo negativo en forma reiterada hará pensar al niño que todo lo hace mal, bajará su autoestima y evitará que desee superarse.

-Cuando el niño haga algo que implique no respetar las reglas de la familia, asegurarse que la consecuencia de esa conducta esté relacionada con lo que hizo. Por ejemplo: no dejarlo sin ver televisión si el problema fue que molestó en la mesa.

-Recordar que educar es enseñar y no “corregirle”. No esperar que el niño se equivoque para retarlo. Preocuparse de decirle antes claramente lo que se espera de él.

 Para comunicar los límites:

-Mirar a los ojos: la mirada brinda al niño la seguridad de que en ese momento la atención se dirige a él.

-Hablar en tono calmo pero seguro: si se usan los gritos el mensaje pierde el valor y el niño responderá por temor y no por el hecho que es necesario que realice. A la vez, fomentaría el grito como modo de comunicación. No olvidar que los padres son modelos.

-No realizar gestos intimidatorios

-Respaldar las palabras con hechos

-Intentar colocarse al mismo nivel (de altura) del niño para comunicarse con él, facilitará la transmisión del mensaje.

Efectos del castigo físico:

- Comunican al niño lo que no se debe hacer, pero no le dicen qué hacer.

-Crean temor hacia la autoridad.

- Sirven de modelo de agresión.

- Producen resentimientos y deseos de venganza.

 

Fuentes:

-Lic. Jimena Rivas.

Psicomotricista Dreamdays College.

-“NIÑO EN OBRA” Lic. En psicología Andrea Seifer

 

Compartimos la sexta entrega de los artículos formativos para padres del colegio:

¿Qué son las inteligencias múltiples?

Las últimas teorías en psicología sobre la multiplicidad de las inteligencias, elaboradas por el profesor Gardner (1993) en la Escuela Superior de Educación de Harvard, dejan atrás la concepción casi única de la inteligencia. Hasta hoy sólo eran evaluadas y potenciadas la inteligencia lógico-matemática y la lingüística. A diferencia de esta concepción, la teoría de las IM (inteligencias múltiples) entiende la competencia cognitiva como un conjunto de habilidades, talentos y capacidades mentales que llama «inteligencias». Todas las personas poseen estas habilidades, capacidades mentales y talentos en distintos niveles de desarrollo.

Gardner define la inteligencia como la “capacidad de resolver problemas”. Primero, amplía el campo de lo que es la inteligencia y reconoce lo que se sabía intuitivamente: “que la brillantez académica no lo es todo”. A la hora de desenvolverse en la vida no basta con tener un gran expediente académico. Hay gente de gran capacidad intelectual pero incapaz de, por ejemplo, elegir bien a sus amigos; por el contrario, hay gente menos brillante en el colegio que triunfa en el mundo de los negocios o en su vida personal. Triunfar en los negocios, o en los deportes, requiere ser inteligente, pero en cada campo se utiliza un tipo de inteligencia distinto.

Segundo, y no menos importante, Gardner define la inteligencia como una capacidad. Hasta hace muy poco tiempo la inteligencia se consideraba algo innato e inamovible. Se nacía inteligente o no, y la educación no podía cambiar ese hecho. Definir la inteligencia como una capacidad la convierte en una destreza que se puede desarrollar. Gardner no niega el componente genético, pero sostiene que esas potencialidades se van a desarrollar de una u otra manera dependiendo del medio ambiente, las experiencias vividas, la educación recibida, etc. Ningún deportista de élite llega a la cima sin entrenar, por buenas que sean sus cualidades naturales. Lo mismo se puede decir de los matemáticos, los poetas, o de la gente emocionalmente inteligente. Debido a eso, según el modelo propuesto por Howard Gardner todos los seres humanos están capacitados para el amplio desarrollo de su inteligencia, apoyados en sus capacidades y su motivación.

Actualmente, el autor de la teoría, Howard Gardner, diferencia ocho tipos de inteligencia:

1. Inteligencia Lógico-Matemática: capacidad de entender las relaciones abstractas. La que utilizamos para resolver problemas de lógica y matemáticas. Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que nuestra cultura ha considerado siempre como la única inteligencia.
2. Inteligencia Lingüística: capacidad de entender y utilizar el propio idioma. La que tienen los escritores, los poetas, los buenos redactores. Utiliza ambos hemisferios.
3. Inteligencia Espacial: capacidad de percibir la colocación de los cuerpos en el espacio y de orientarse. Consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones, es la inteligencia que tienen los marineros, los ingenieros, los cirujanos, los escultores, los arquitectos o los decoradores.
4. Inteligencia Corporal-Kinestésica: capacidad de percibir y reproducir el movimiento. Aptitudes deportivas, de baile. Capacidad de utilizar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas. Es la inteligencia de los deportistas, los artesanos, los cirujanos y los bailarines.
5. Inteligencia Musical: capacidad de percibir y reproducir la música. Es la de los cantantes, compositores, músicos, bailarines.
6. Inteligencia Intrapersonal: capacidad de entenderse a sí mismo y controlarse. Autoestima, autoconfianza y control emocional. No está asociada a ninguna actividad concreta.
7. Inteligencia Interpersonal: capacidad de ponerse en el lugar del otro y saber tratarlo. Nos sirve para mejorar la relación con los otros (habilidades sociales y empatía). Nos permite entender a los demás, y la solemos encontrar en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas. La inteligencia intrapersonal y la interpersonal conforman la Inteligencia Emocional y juntas determinan nuestra capacidad de dirigir nuestra propia vida de manera satisfactoria.
8. Inteligencia Naturalista: capacidad de observar y estudiar la naturaleza, con el motivo de saber organizar, clasificar y ordenar. Es la que demuestran los biólogos, los naturalistas, los ecologistas.

Según esta teoría, todos los seres humanos poseen las ocho inteligencias en mayor o menor medida. Al igual que con los estilos de aprendizaje no hay tipos puros, y si los hubiera les resultaría imposible funcionar. Un ingeniero necesita una inteligencia espacial bien desarrollada, pero también necesita de todas las demás, de la inteligencia lógico-matemática para poder realizar cálculos de estructuras, de la inteligencia interpersonal para poder presentar sus proyectos, de la inteligencia corporal-kinestésica para poder conducir su coche hasta la obra, etc. Gardner enfatiza el hecho de que todas las inteligencias son igualmente importantes.

El conocimiento del nivel de desarrollo de las distintas inteligencias en una persona y la combinación de éstas ayudan a realizar una buena elección del futuro profesional, dado que alguien con una inteligencia corporal-kinestésica muy desarrollada tendrá más aptitudes para ser deportista, bailarín, etc., mientras que otra persona con la capacidad espacial más desarrollada se orientará, preferentemente, hacia oficios como la aviación, las bellas artes, etc. Además podríamos decir que los alumnos que muestran respuestas violentas tienen un bajo nivel de desarrollo en dos inteligencias (intrapersonal e interpersonal) y que, como en las demás, tienen que realizar un aprendizaje concreto para mejorar estos niveles de conocimiento.

Compartimos la séptima entrega de los artículos formativos para padres del colegio:

 Cómo desarrollar la resiliencia en los niños

La resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para afrontar las dificultades, los problemas y las adversidades de la vida, superarlas y transformarlas. Un niño que haya vivido en su temprana infancia alguna experiencia traumática y de gran dolor, puede recuperarse y sobreponerse a ello a través de la resiliencia. Es más, será capaz incluso de salir fortalecido. Se podría decir que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia.

Es importante, en la educación que se da a los hijos, que les enseñemos a que desarrollen la resiliencia, a través de conductas, del control de pensamientos y de actitudes que ellos pueden aprender con el ejemplo y orientación.

Cómo podemos desarrollar la resiliencia en 10 pasos:

1- Hacer y tener amigos. Enseñe y anima a tus hijos a hacer y tener amigos. Paralelamente, desarrolle una red familiar fuerte para que los niños se sientan amparados y aceptados. En la escuela, se debe estar atento al hecho de que ningún niño esté aislado. Las relaciones personales fortalecen la resiliencia de los niños y les brinda apoyo social.

2- Enseñar a los niños a ayudar a los demás. Ayude a su hijo haciendo que él ayude a los demás. Ayudar a otros puede permitirle superar la sensación de que no puede hacer nada. A través de trabajos voluntarios apropiados a su edad, así como de pequeñas tareas que les den, los niños podrán sentirse valorados. En la escuela, se podría ejercitar pequeñas iniciativas en la creación de diferentes maneras de ayudar.

3- Mantener una rutina diaria. Ayude a su hijo a establecer una rutina diaria y a seguirla. El respeto a la rutina es un sentimiento reconfortante para los niños, especialmente de los más pequeños. Ellos necesitan saber que están cumpliendo y haciendo bien sus tareas.

4- Combatir la inquietud y la preocupación. Tan importante como seguir una rutina es no obsesionarse con ella. Enseña a tu hijo a concentrarse en sus propósitos pero también a descansar y hacer cosas diferentes. Es necesario que los niños estudien pero que también jueguen y se diviertan.

5- Enseñar a los niños a cuidarse. Es importante que todos cuidemos de nuestra salud, nuestra apariencia y descanso. Eso debe ser inculcado en los niños desde pequeños. Con el ejemplo, podemos enseñar a los niños a cuidarse, a que se quieran, haciendo deporte, jugando, comiendo y durmiendo bien, etc.

6- Animar a los niños a fijarse metas. Fechas importantes como el inicio del año o un cumpleaños son ideales para enseñar a los niños a establecer algunas metas en su vida. Objetivos que ellos pueden alcanzar. Así ellos experimentarán el valor del logro y disfrutarán de los elogios. Aprenderán que tener desafíos les hace sentirse “grandes”.

7- Alimentar una autoestima positiva. Ayude a su hijo a recordar cómo pudo lidiar satisfactoriamente con dificultades en el pasado y luego ayúdelo a entender que esos desafíos pasados lo ayudarán a desarrollar la fortaleza para manejar desafíos futuros. Ayúdale a que aprenda a confiar en sí mismo para resolver los problemas y tomar las decisiones adecuadas. Enséñale a tomar la vida con humor. En la escuela, ayude a los niños a ver cómo los logros individuales contribuyen al bienestar de la clase como un todo.

8- Enseñar a los niños a ver lo positivo incluso en las cosas malas. Fomentar una actitud positiva frente a las adversidades ayudará a los niños a enfrentarse a las dificultades con optimismo y positivismo. Que después de una tempestad siempre viene la calma y que no hay que desesperarse. En la escuela, los niños pueden escuchar cuentos y desarrollar actividades que muestren que la vida sigue después de las adversidades.

9- Estimula el autoconocimiento en los niños. Hay que enseñarles a los niños que todas las experiencias sirven para aprender y crecer como personas. Ayude a que su hijo vea cómo a lo que se está enfrentando puede enseñarle a conocerse a sí mismo. En la escuela, considere conversaciones sobre lo que ha aprendido cada alumno después de enfrentarse a una situación difícil.

10- Aceptar que el cambio es parte de la vida. Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes. Ayude a su hijo a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar con nuevas metas a aquéllas que puedan haberse convertido en inalcanzables. En la escuela, se puede discutir cómo los cambios han tenido un impacto sobre sus vidas.

Fuente consultada:
Asociación Americana de Psicología.

¡Hasta el próximo artículo!

Compartimos la octava entrega de los artículos formativos para padres del colegio:

 ¿Qué es la Inteligencia Emocional?

 Se emplea el termino Inteligencia Emocional para describir cualidades emocionales que parecen tener importancia para el éxito. Estas pueden incluir:

·     La empatía.

·     La expresión y comprensión de los sentimientos.

·     El control de nuestro genio.

·     La independencia.

·     La capacidad de adaptación.

·     La simpatía.

·     La capacidad de resolver los problemas en forma interpersonal.

·     La persistencia.

·     La cordialidad.

·     La amabilidad.

·     El respeto.

El término Inteligencia Emocional  fue utilizado por primera vez en 1990 por los psicólogos Peter Salovey de la Universidad de Harvard y John Mayer de la Universidad de New Hampshire. Pero el best seller Emotional Intelligence de Daniel Goleman fue el que impulsó este concepto en la conciencia pública.

Las emociones no son ideas. Adquieren la forma de elementos bioquímicos específicos producidos por el cerebro y ante los cuales el cuerpo reacciona.

 Las capacidades emocionales se pueden y se deben enseñar

·     Para que los niños sean más capaces de manejar el estrés emocional de los tiempos modernos.

·     Si la vida agitada y apresurada ha vuelto a los niños propensos a la irritabilidad y la ira, usted puede enseñarles a reconocer y controlar esos sentimientos.

·     Si le temen a las mudanzas frecuentes.

·     Si se sienten perturbados por un divorcio o un nuevo matrimonio.

·     Si se sienten angustiados cuando enfrentan nuevas situaciones o displicentes respecto de sus tareas escolares.

 Puede enseñarles capacidades específicas del CE para ayudarlos a enfrentar y superar estos problemas normales de crecimiento.

Puede adicionalmente mostrarles formas de modificar la bioquímica de sus emociones, ayudándoles a adaptarse mejor, a mantener un mayor control y a ser simplemente más felices.

 Un coeficiente emocional (CE) elevado es tan importante como un coeficiente intelectual (CI) elevado.

Los niños con capacidades en el campo de la Inteligencia Emocional son más felices, más confiados y tienen más éxito en la escuela, además de ser la base para que en un futuro se vuelvan adultos responsables, atentos y productivos.

Fuente consultada: Abel Cortese. Director del Portal de Int. Emocional. Argentino. 

¡Hasta el próximo artículo!

Compartimos la novena entrega de los artículos formativos para padres del colegio:

 Los beneficios de leer en voz alta a los niños

La lectura en voz alta conlleva grandes beneficios tanto para quien lee como para quien escucha.

Sintetizamos algunas de estas ventajas:

1.     Contar cuentos a los niños hace que se vuelvan más reflexivos en relación con lo que sus padres u otros adultos les están explicando acerca de cualquier situación o  comportamiento.

2.     Los cuentos ayudan a los niños a vencer sus propios temores.

3.     Facilita que los niños ejerciten su memoria desde edad temprana.

4.     Les transmite tranquilidad. De hecho, es muy habitual contar cuentos en voz alta paraque los niños puedan conciliar el sueño, puedan dormir de forma tranquila y durante toda la noche.

5.     Los cuentos son una de las bases para el desarrollo intelectual del niño, ya que si se le lee estas historias cuando todavía no han aprendido a leer, con el paso del tiempo van a entender diferentes temas con rapidez.

6.     El hecho de compartir los momentos de lectura con sus mayores, hace que los niños se sientan más queridos, porque alguien les está dedicando su tiempo.

7.     Despierta en los niños la imaginación, la curiosidad y hace que se desarrolle su capacidad crítica ante lo que escuchan, y después leen.

8.      Cuando los niños aprenden a escuchar, mejoran su capacidad de expresión. Además adquieren mayor vocabulario que les va a permitir expresar mejor sus ideas y sus sentimientos. Estas habilidades van a ser fundamentales para su desarrollo a lo largo de la vida.

9.     Leer a los niños les va a animar a leer por sí mismos.

Fuente consultada: https://huelvatecas.wordpress.com/2014/02/04/los-beneficios-de-leer-en-voz-alta-a-los-ninos/

¡Hasta el próximo artículo!

Compartimos la décima entrega de los artículos formativos para padres del colegio:

BUENOS HÁBITOS EN NUESTROS NIÑOS

Los hábitos más importantes se adquieren en la infancia dentro del ámbito familiar. Orden, sinceridad, obediencia, cortesía, generosidad, agradecimiento, laboriosidad, responsabilidad, optimismo, entre otros, que al incorporarse ayudarán a forjar la personalidad desde pequeños.

Algunas sugerencias para lograr que el niño desarrolle buenos hábitos:

-          Es conveniente que cada hijo tenga encargos en casa.

-          Tener un plan de horarios y vivirlo le permitirá aprender a organizar sus tiempos.

-          Los niños sabrán esperar si en la casa se respetan los horarios de las comidas y del sueño.

-          Es aconsejable que se acuesten a la misma hora, antes que los padres.

-          Si su hijo va al jardín, es muy importante que asistan con regularidad y que lleguen puntualmente.

-          Si su hijo/a va a la escuela, el cuidado de la asistencia y de la puntualidad los hará responsables.

-          Es bueno enseñarles a cuidar sus cosas, por ejemplo, haciendo que ordene juguetes y ropa.

-          Desde pequeños pueden asumir responsabilidades: preparar su mochila y su ropa.

-          La obediencia colabora con la aceptación de normas futuras.

-          La verdad ha de ser siempre valorada.

-          Tolerar pequeñas frustraciones y aceptar las propias limitaciones les enseñará a vivir con fortaleza.

Postergar satisfacciones, ser responsables y autónomos, y vivir una jerarquía de valores fortalecerá su autoestima y le permitirá adquirir confianza en sí mismo y en relación con los demás.

La conciencia moral se desarrolla desde la infancia. El niño alprincipio se guiará por lo que le es útil y finalmente por lo que es bueno. Más adelante podrá elaborar sus propios juicios distinguiendo el bien del mal en el reconocimiento de la verdad.

LA IMPORTANCIA DE “JUGAR”

Los niños encuentran un espacio social e interpersonal en el juego y en el deporte.

Jugar y participar en otros deportes y excursiones es una oportunidad para que los niños maduren, crezcan y se socialicen.

Lo importante es que cada niño juegue y haga deporte. No importa que sea el mejor. Cada uno lo hará según sus posibilidades.

Los juegos al aire libre son ideales para el desarrollo de los niños. El juego espontáneo entre los niños prácticamente ha desaparecido y ha sido remplazado por el protagonismo de la televisión, los videojuegos y la computadora.

Es importante que los chicos creen sus propios juegos, ya que esto fomenta en ellos el desarrollo de muchas habilidades.

Si quiere que su hijo crezca sano y feliz, se desarrolle y madure en forma armónica y adecuada que juegue…y mucho.

El arte es un modo de expresión y un vehículo para desplegar la sensibilidad y agudizar los sentidos. Desde muy pequeños es bueno que escuchen música de calidad, que dibujen, que amasen, que puedan ejercitar su capacidad creadora.

Fuente: Revista “Recursos EIS”

¡Hasta el próximo artículo!

 

 

 

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Posted on July 19, 2016 .